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THE BLOG DEL LIBREPENSADOR

5 Septiembre 2007

LA GENIAL MARIA CALAS

ompositor: Vincenzo Bellini

Título original: Norma

Estreno: Scala de Milán

Fecha: 1831 - 26 de diciembre

Acción: Las Galias, durante la época de la ocupación romana, alrededor del año 50 a.C.
Lugar y época: Las Galias, ocupadas por los romanos en el siglo I a.C.

Argumento: La obertura anticipa el estilo de la obra: armonías y
ritmos son simples, casi primitivos; pero las melodías tienen vitalidad
y belleza.

El primer acto (en la primera versión de la obra se trataba del
"cuadro primero" del primer acto, dividido en dos partes) se desarrolla
en el bosque sagrado de los galos.

El pueblo clama al dios Irminsul; le suplica que los libere de los
romanos, que ocupan el país. Cuando se disuelve la multitud, se acercan
Pollione y Flavio. El procónsul es desde hace años el amante de la
sacerdotisa Norma, la cual, cegada por la pasión hacia el romano, ha
roto su juramento de virginidad y le ha dado dos hijos.

Sin embargo, Pollione confiesa a su amigo que no ha ido allí para
ver a Norma, sino a la joven sacerdotisa Adalgisa, de la que se ha
enamorado. Los amigos se retiran cuando suena el gong y los galos
vuelven a reunirse para rezar.

Todos llaman a Norma; en razón de su cargo ella es quien indicará a
los galos el momento exacto del levantamiento contra Roma. Norma se
sitúa solemnemente en medio de todos; en una de las arias más
grandiosas que conoce la ópera de todos los tiempos, eleva su oración a
la «casta diva», la virginal diosa de la luna.

Todavía no ha llegado el momento: así lo anuncia Norma a su pueblo.
Pero su majestuoso orgullo se quiebra cuando queda sola, acompañada de
unas cuantas sacerdotisas. ¿Cómo podrá resolver la contradicción que
vive en ella?

El amor a Pollione y el odio contra los romanos son inconciliables.
Lentamente entra en el templo. Sólo Adalgisa permanece en escena.
También ella está embargada por una profunda desazón. Pollione se le
acerca, le propone que lo siga a Roma, donde espera a ambos una hermosa
vida. Adalgisa promete huir con él.

El acto segundo (o cuadro segundo del primer acto) transcurre en la
casa de Norma, donde la sacerdotisa cuida con su fiel amiga Clotilde de
los niños que tuvo con Pollione, sin que nadie supiera nada. Norma
tiene un mal presentimiento y teme por la vida del romano. Entonces se
acerca Adalgisa y confiesa a su compañera más madura las tormentas que
agitan su corazón, el amor que la lleva a abandonar y traicionar el
templo y la patria. Norma se estremece, recuerda su propio pasado. Que
ningún lazo insoluble ate a Adalgisa a su patria; debe hacer con
libertad lo que le exige el amor. Tal es el veredicto de Norma. El dúo
de ambas voces femeninas es de conmovedora pasión.

Pollione entra en la casa. Cuando Norma pregunta a Adalgisa por el
nombre de su amante, ésta se limita a señalarlo con la mano: «Es él».
Por las exclamaciones de horror de Norma, por la confusión de Pollione,
la joven sacerdotisa descubre la verdad. A lo lejos, el gong sagrado
pide que se tome una decisión. Norma sale con un juramento de venganza.

Al comienzo del tercer acto (cuadro primero del segundo acto en la
primera versión), Norma ha llegado a una difícil decisión: quiere matar
a los niños y quitarse la vida para no obstaculizar la felicidad de
Pollione y Adalgisa. Pero no se anima a entregar a la muerte a estos
seres inocentes. Pide a Adalgisa que se haga cargo de los niños en el
caso de que ella muera. Sin embargo, Adalgisa no acepta el sacrificio
de Norma. En un dúo de ambas voces femeninas, dotado de un gran impulso
dramático, Adalgisa promete renunciar a Pollione.

El último cuadro es introducido por coros de guerreros galos, que se preparan para la lucha contra el invasor.

Norma espera febrilmente la respuesta que Adalgisa ha de llevarle de
parte de Pollione; ante su espanto descubre por boca de Adalgisa que el
procónsul se niega a regresar con ella y quiere sacar por la fuerza a
Adalgisa del templo. Enfurecida, Norma hace sonar tres veces el gong:
es la señal de la guerra. Los galos toman prisionero a Pollione, que
quiere penetrar ocultamente en el templo, y lo llevan ante Norma. La
escena entre ambos es una nueva cumbre de la partitura.

Pollione no quiere ceder. Prefiere la muerte. Norma convoca a su
pueblo y anuncia que una sacerdotisa ha sido infiel a su juramento. La
conciencia le remuerde: ¿cómo puede acusar a una inocente cuando ella
misma despreció las leyes del templo? Pollione tiembla por Adalgisa
mientras el pueblo exige con exclamaciones salvajes el nombre de la
traidora. Entonces Norma se quita lentamente la corona de sacerdotisa
de la cabeza: "Soy yo". Sobre el lugar se cierne un silencio de horror.

Sin embargo, la traidora debe morir, aunque sea la hija de Oroveso y
la suprema sacerdotisa. Norma pide a su padre que se haga cargo de los
niños. Sube al montón de leña que ha de encenderse. Entonces comprende
Pollione la verdadera grandeza de la mujer a la que quería traicionar.
Se libera y busca la muerte a su lado, entre las llamas expiatorias.

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