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THE BLOG DEL LIBREPENSADOR

1 Agosto 2007

DICENTE

El decir es anterior y va más allá del hablar, se vale del hablar y
constituye la determinación del hablar. No hay un hablar sin un decir y
sí puede haber un decir sin un hablar. El acto lingüístico es la
manifestación del lenguaje, la lengua, el pensamiento y el
conocimiento. Es fruto un hablar, está determinado por un decir,
presupone un conocer y revela la actitud del hablante, un sujeto libre
e histórico, que es, a la vez, sujeto hablante, dicente y cognoscente,
ante la realidad y el mundo. De la misma manera que no se da un hablar
sin un decir, tampoco se da un decir sin un conocer. En su génesis más
profunda el conocer determina al decir y éste al hablar. Así, pues, el
«ser hablante» (Coseriu) es, a la vez, el sujeto «dicente» (Ortega y
Gasset) y el sujeto cognoscente (Coseriu, Ortega y Gasset, Heidegger,
Aristóteles), porque se realiza a sí mismo en el acto del hablar y éste
está determinado por el acto del decir y en última instancia por el
acto del conocer. El decir define al hablante ante la realidad y el
mundo y da soporte a lo que es la realidad y el mundo, que no es más
que aquello a lo que el sujeto hablante, dicente y cognoscente le
atribuye el ser o realidad.
El ser humano, «coexistencia actuante de mí o yo con la
circunstancia o mundo» (Ortega y Gasset), se libera de la necesidad
vital en la que está inmerso, de la circunstancia a la que está
inexorablemente ligado, mediante el conocer. Por el conocer el ser
humano atribuye a eso que le rodea y afecta «el ser» haciendo de ello
«cosas» y «mundo» constituido por «cosas». Todo esto se manifiesta en
el acto lingüístico, que es un acto creador en un triple sentido: crea
las cosas y el mundo (contenidos de conciencia, significados), crea la
realidad de las cosas y el mundo, y crea la expresión de lo que es las
cosas y el mundo (el lenguaje y la lengua) mediante lo dicho ( lektón ) determinado esto por el pensamiento ( lógos ). El acto lingüístico es creación y es manifestación ( apóphansis ),
acto de crear un mundo y acto de desvelar el mundo interior del sujeto
hablante, dicente y cognoscente, acto de desvelar lo que está oculto y
que ahora es no-oculto o verdadero ( a-lethés ).

El hablar, el decir y el conocer son acciones vitales del ser
humano. El hablar es una acción vital del sujeto creador que le viene
de fuera, de la comunidad; el decir es la acción vital que le viene de
dentro y que proyecta él mismo hacia fuera, hacia la comunidad; y el
conocer es el acto mismo de creación de un sujeto, que es,
opuestamente, libre e histórico, absoluto y limitado, creador de formas
y participante de formas comunes creadas en la comunidad.

El hablar en sí mismo, al igual que la lengua, es a-circunstancial y
tiene que ver con la creación en términos absolutos e históricos. El
decir como manifestación del interior del sujeto hablante, dicente y
cognoscente tiene que ver con la verdad o aquello que se manifiesta
desvelándose ( a-létheia ). De esta manera, podemos ver dos clases de pensamiento o logos: el logos a-circunstancial o intersujetivo o histórico, lógos semantikós , y el logos que manifiesta una realidad interior y crea una realidad exterior desde el interior del sujeto creador o lógos apophantikós .

La lingüística del decir que ahora se presenta recoge una propuesta
en el mismo sentido hecha por Ortega y Gasset y es la continuación de
la lingüística del hablar de Coseriu. Hace un replanteamiento de la
realidad radical, el ser hablante de Coseriu, que es concebido ahora
como el sujeto hablante, dicente y cognoscente. Estudia el acto
lingüístico, acto del hablar, decir y conocer, como la manifestación
primera de la intención significativa de cada sujeto. Se basa en los
principios de la lingüística del hablar de Coseriu, especialmente en
los que describen el plano universal e individual del hablar, es decir,
los principios de la confianza en el hablar del otro y de la
congruencia y coherencia en el hablar. Mira, por consiguiente, al acto
lingüístico como «producción», como aquello que se crea en el acto
único del hablar, decir y conocer.

La finalidad, pues, de la lingüística del decir es llegar la génesis
misma del lenguaje, que no es más que la génesis del acto lingüístico.
Analiza el acto lingüístico como la manifestación del acto del conocer,
el cual partiendo de la aísthesis o intuición sensible
(Ortega y Gasset, Heidegger, Aristóteles) o intuición inédita del
hablante (Coseriu), se descompone en una serie de operaciones
intelectivas, cada una de las cuales contribuye a configurar de una
manera dada la «aprehensión del ser» inicial e inédita. Estas
operaciones intelectivas son: la selección , el establecimiento de una designación , la creación de una clase o esencia , la relación , la nominación y la determinación .
Tras la presentación y justificación de lo que es cada uno de los
conceptos indicados arriba (cuatro primeros capítulos), el libro dedica
un capítulo a cada una de estas operaciones intelectivas, analizada e
ilustrada con ejemplos. Como ilustración de lo que puede ser el
análisis aquí propugnado, se dedica un capítulo al análisis del
adjetivo 'brisk' , adjetivo de conducta de la lengua inglesa.

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