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La Coctelera

THE BLOG DEL LIBREPENSADOR

29 Abril 2007

CONVERSANDO DE SEXO

mayoria de los padres de familia quieren platicar con sus hijos sobre el sexo y la sexualidad pero no están seguros de cómo deben comenzar. A continuación le presentamos algunas recomendaciones:Examine sus propias convicciones

Varios estudios demuestran que aquellos niños que tienen la confianza de platicar con sus padres sobre el sexo - gracias a que sus mamás y sus papás hablan con ellos de forma abierta y los escuchan - tienden a participar con menor frecuencia en comportamientos de alto riesgo en comparación con aquellos que sienten que no pueden hablar con sus padres sobre ese tema. De modo que usted debe examinar sus propias convicciones sobre el sexo. Si usted no se siente cómodo con el tema, lea un libro (vea la sección de Recomendaciones de Lectura para los Padres) y comente sus convicciones con algún amigo cercano, con un pariente, con un médico o con un miembro del clero. Mientras más información obtenga sobre el tema, más confianza tendrá al platicar con sus hijos.
Si usted no puede vencer la incomodidad por completo, sea franco y coménteselo a sus hijos. Puede decirles, "No me siento muy cómodo al hablar sobre el sexo porque mis padres nunca platicaron conmigo sobre este tema. Pero yo quiero que nosotros platiquemos sobre cualquier tema - incluyendo el sexo - así que, por favor, si tienen alguna duda, pregúntenme. Y si yo no conozco la respuesta, les prometo que la investigaré."
Comience a una edad temprana

Enseñar a sus hijos sobre el sexo requiere de un flujo de información suave y continuo que debe comenzar con la mayor anticipación posible - por ejemplo, cuando usted le enseñe a sus hijos pequeños dónde está cada parte de su cuerpo, no olvide decirles "este es tu pene" o "esta es tu vagina." A medida que sus hijos crezcan, usted puede continuar su educación añadiendo gradualmente más información hasta que ellos dominen el tema.
Tome la iniciativa

Si su hijo todavía no le ha formulado alguna pregunta sobre el sexo, utilice cualquier oportunidad que tenga para tocar el tema. Por ejemplo, coméntele que la mamá de uno de sus compañeros de escuela está embarazada. Usted puede decirle, "¿Te fijaste que la barriguita de la mamá de David crece cada vez más? Lo que sucede es que ella va a tener un bebé y el bebé está dentro de su vientre. ¿Tú sabes cómo llegó ahí?" Luego permita que la conversación siga su curso.
Explique la verdad sobre "la cigüeña"

Aunque es cierto que nuestros hijos deben conocer las circunstancias biológicas relacionadas con el sexo, también deben comprender que las relaciones sexuales implican cariño, atención y responsabilidad. Al comentar los aspectos emocionales de una relación sexual, sus hijos contarán con la información necesaria para tomar decisiones en los años venideros y para resistir la presión de sus compañeros de escuela. Si su hijo es un pre-adolescente, usted debe incluir algún mensaje relacionado con las responsabilidades y las consecuencias de la actividad sexual. Por ejemplo, las conversaciones con niños de 11 y 12 años de edad deben incluir alguna plática sobre los embarazos no deseados y sobre los métodos anticonceptivos.
Un aspecto que los padres de familia suelen pasar por alto cuando platican con sus hijos sobre el sexo es el noviazgo. A diferencia de las películas, donde dos personas se conocen y luego terminan en la cama, en la vida real tenemos mucho tiempo para conocer a nuestras parejas - y también para tomarlos de las manos, para jugar boliche, para ir al cine y para platicar. Los niños deben saber que ésta es parte importante de toda relación cariñosa.
Proporcione información precisa y adecuada según la edad de sus hijos

Hable sobre el sexo según la edad y la etapa de desarrollo de sus hijos. Si su hijo de 8 años de edad le pregunta por qué los niños y las niñas cambian físicamente cuando crecen, usted puede responderle: "El cuerpo tiene unos productos químicos especiales llamados hormonas que le indican si debe convertirse en niño o en niña. Los niños tienen un pene y dos testículos, y cuando crecen, su tono de voz se vuelve más grave y les sale cabello en el cuerpo. Las niñas tienen una vulva y una vagina, y a medida que crecen, se les desarrollan los senos y sus caderas se vuelven más redondas."
Anticípese a la siguiente etapa de desarrollo

Los niños pueden asustarse y confundirse con los cambios repentinos que experimentan sus cuerpos cuando llegan a la pubertad. Para poner fin a sus inquietudes, hable con ellos no sólo sobre su etapa de desarrollo actual, sino sobre las siguientes etapas. Una niña de 8 años de edad tiene la madurez suficiente para aprender sobre la menstruación, del mismo modo que un niño de esa edad puede conocer los cambios que experimentará su cuerpo en el futuro.
Dé a conocer sus valores

Tenemos la responsabilidad de dar a conocer a nuestros hijos nuestros propios valores sobre el sexo. Aún si ellos no adoptan nuestros valores cuando crezcan, por lo menos tendrán conocimiento de ellos a medida que luchan por establecer su propio sistema de valores y comportamientos.
Hable con sus hijos del sexo opuesto

Algunos padres de familia se sienten incómodos al hablar sobre temas como el sexo cuando platican con hijos del sexo opuesto. Aunque es comprensible, no permita que esto se convierta en una excusa para eludir la conversación. Por ejemplo, si usted es madre o padre soltero de un hijo varón, consulte algún libro para saber cómo hablar con él o platique con su médico y pídale consejos sobre cómo comentar el tema con su hijo. También puede solicitar la ayuda de algún tío u otro amigo o pariente cercano del sexo masculino para comentar el tema con su hijo, siempre y cuando ya exista un buen vínculo de comunicación entre ellos. Si el grupo familiar se conforma del papá y la mamá, podría ser más fácil si el papá habla con el hijo y la mamá con la hija. Sin embargo, no tiene porqué ser siempre así. Si usted no tiene inconveniente en platicar con sus hijos y con sus hijas, entonces hágalo. Sólo asegúrese que las diferencias de género no hagan que el tema del sexo sea prohibido.
Relájese

No se preocupe si no conoce todas las respuestas a las preguntas de sus hijos. Lo que usted sabe es mucho menos importante que la manera en la que responde. Hágale saber a sus hijos que no hay temas de conversación prohibidos en su hogar.
SEXO Y LOS SENTIMIENTOS
El amor y el sexo

El amor es la realización más completa de las posibilidades del ser humano. Es lo más íntimo y más grande, donde encuentra la plenitud de su ser, lo único que puede absorberle por entero.

Y el placer que se deriva de su expresión en el amor conyugal, es quizá el más intenso de los placeres corporales, y también quizá el que más absorbe.

El entusiasmo que produce un enamoramiento limpio y sincero saca al hombre o a la mujer de sí mismos para entregarse y vivir en y para el otro: es el entusiasmo mayor que tienen en su vida la mayoría de los seres humanos.

Cuando el placer y el amor se unen a la entrega mutua, es posible entonces alcanzar un alto grado de felicidad y de placer. En cambio –como ha escrito Mikel Gotzon Santamaría–, cuando prima la búsqueda del simple placer físico, ese placer tiende a convertirse en algo momentáneo y fugitivo, que deja un poso de insatisfacción. Porque la satisfacción sexual es en realidad solo una parte, y quizá la más pequeña, de la alegría de la entrega sexual con alma y cuerpo propia de la entrega total del amor conyugal.

—Pero no siempre es fácil distinguir lo que es cariño de lo que es hambre de placer.

A veces es muy claro. Otras, no tanto. En cualquier caso, en la medida en que se reduzca a simple hambre de placer, se está usando a la otra persona. Y eso no puede ser bueno para ninguno de los dos. Cuando se usa a otra persona, no se la ama, ni siquiera se la respeta, porque se utiliza y se rebaja su intimidad personal.

El terreno sexual ofrece, más que otros, ocasiones de servirse de las personas como de un objeto, aunque sea inconscientemente. La dimensión sexual del amor hace que este pueda inclinarse con cierta facilidad a la búsqueda del placer en sí mismo, a una utilización sexual que siempre rebaja a la persona, pues afecta a su más profunda intimidad.

Al ser el sexo expresión de nuestra capacidad de amar, toda referencia sexual llega hasta lo más hondo, al núcleo más íntimo, e implica a la totalidad de la persona. Y precisamente por poseer tan gran valor y dignidad, su corrupción es particularmente perniciosa. Cada uno hace de su amor lo que hace de su sexualidad.

Aprender a amar

El hombre, para ser feliz, ha de encontrar respuesta a las grandes cuestiones de la vida. Entre esas cuestiones que afectan al hombre de todo tiempo y lugar, que apelan a su corazón, que es donde se desarrolla la más esencial trama de su historia, está, incuestionablemente, la sexualidad.

Por eso es preciso encontrar respuesta a preguntas capitales como: ¿qué debo hacer para educar mi sexualidad, para ser dueño de ella?, pues el cuerpo de la otra persona se presenta a la vez como reflejo de esa persona y también como ocasión para dar rienda suelta a un deseo de autosatisfacción egoísta.

—¿Consideras entonces la sexualidad un asunto muy importante?

El gobierno más importante es el de uno mismo. Y si una persona no adquiere el necesario dominio sobre su sexualidad, vive con un tirano dentro.

La sexualidad es un impulso genérico entre cualquier macho y cualquier hembra. El amor entre un hombre y una mujer, en cambio, busca la máxima individualización.

Y para que el cuerpo sea expresión e instrumento de ese amor individualizado, es necesario dominar el cuerpo de modo que no quede subyugado por el placer inmediato y egoísta, sino que actúe al servicio del amor.

Porque, si no se educa bien la propia afectividad, es fácil que, en el momento en que tendría que brotar un amor limpio, se imponga la fuerza del egoísmo sexual. En el momento en que la sexualidad deja de estar bajo control, comienza su tiranía. Chesterton decía que pensar en una desinhibición sexual simpática y desdramatizada, en la que el sexo se convierte en un pasatiempo hermoso e inofensivo como un árbol o una flor, sería una fantasía utópica o un triste desconocimiento de la naturaleza y la psicología humanas.

Un cierto “entrenamiento”

Solo las personas pueden participar en el amor. Si una persona permite que su mente, sus hábitos y sus actitudes se impregnen de deseos sexuales no encaminados a un amor pleno, advertirá que poco a poco se va deteriorando su capacidad de querer de verdad. Está permitiendo que se pierda uno de los tesoros más preciados que todo hombre puede poseer.

Si no se esfuerza en rectificar ese error, el egoísmo se hará cada vez más dueño de su imaginación, de su memoria, de sus sentimientos, de sus deseos. Y su mente irá empapándose de un modo egoísta de vivir el sexo.

Tenderá a ver al otro de un modo interesado. Apreciará sobre todo los valores sensuales o sexuales de esa persona, y se fijará mucho menos su inteligencia, sus virtudes, su carácter o sus sentimientos. El señuelo del placer erótico antes de tiempo suele ocultar la necesidad de crear una amistad profunda y limpia.

Además, una relación basada en una atracción casi solo sensual, tiende a ser fluctuante por su propia naturaleza, y es fácil que al poco tiempo –al devaluarse ese atractivo– aquello acabe en decepción, o incluso en una reacción emotiva de signo contrario, de antipatía y desafecto.

—¿Y consideras difícil de rectificar ese deterioro en el modo de ver el sexo?

Depende de lo profundo que sea el deterioro. Y, sobre todo, de si es firme o no la decisión de superarlo. Lo fundamental es reconocer sinceramente la necesidad de dar ese cambio, y decidirse de verdad a darlo. Es como un reto: hay que purificar, llenar de luz la imaginación, de limpidez la memoria, de claridad los sentimientos, los deseos.

Es –en otro ámbito mucho más serio– como entrenarse para recuperar la frescura y la agilidad después de haber perdido la buena forma física.

—¿Y no suena un poco artificial eso de “entrenarse”? ¿No basta con tener las ideas claras?

En el amor, como sucede en la destreza en cualquier deporte, o en la mayoría de las habilidades profesionales, o en tantas otras cosas, si no hay suficiente práctica y entrenamiento, las cosas salen mal.

Para aprender a leer, a escribir, a bailar, a cantar, o incluso a comer, hace falta proponérselo, seguir un cierto aprendizaje y adquirir un hábito positivo. Si no, se hace de manera tosca y ruda. Para expresar bien cualquier cosa con un poco de gracia conviene entrenarse, cultivarse un poco. Cuando una persona no lo hace, le resulta difícil expresar lo que desea. Siente la frustración de no poder comunicar lo que tiene dentro, de no poder realizar sus ilusiones. Y eso sucede tanto al expresarse verbalmente como al expresar el amor. Si no educamos nuestra capacidad de amar y de entregarnos por entero, en lugar de expresar amor nos comportaremos de forma ruda, como sucede a quien no sabe hablar o no sabe comer.

Cultivarse así es un modo de aproximarse a lo que uno entiende que debe llegar a ser. Con ese esfuerzo de automodelado personal, de autoeducación, el hombre se hace más humano, se personaliza un poco más a sí mismo.

Educar la sexualidad

Es una lástima que muchos limiten la educación sexual a la información sobre el funcionamiento de la fisiología o la higiene de la sexualidad. Son cosas indudablemente necesarias, pero no las más importantes, y además son cosas que casi todos hoy saben ya de sobra.

En cambio, el autodominio de la apetencia sexual, y por tanto, de la imaginación, del deseo, de la mirada, es una parte fundamental de la educación de la sexualidad a la que pocos dan la importancia que tiene.

—¿Y por qué le das tanta importancia?

Si no se logra esa educación de los impulsos, la sexualidad, como cualquier otra apetencia corporal, actuará a nivel simplemente biológico, y entonces será fácilmente presa del egoísmo típico de cualquier apetencia corporal no educada. La sexualidad se expresará de forma parecida a como bebe o come o se expresa una persona que apenas ha recibido educación.

Necesitamos una mirada y una imaginación entrenadas en considerar a las personas como tales, no como objetos de apetencia sexual. Por eso, cuando en la infancia o la adolescencia se introduce a las personas a un ambiente de frecuente incitación sexual, se comete un grave daño contra la afectividad de esas personas, un atentado contra su inocencia y su buena fe.

—¿No exageras un poco?

Aunque suene quizá un poco fuerte, pienso que no exagero, porque todo eso tiene algo como de ensañamiento con un inocente. Romper en esos chicos y chicas el vínculo entre sexo y amor es una forma perversa de quebrantar su honestidad y su sencillez, tan necesarias en esa etapa de la vida. Los primeros movimientos e inclinaciones sexuales, cuando aún no están corrompidos, tienen un trasfondo de entusiasmo de amor puro de juventud. Irrumpir en ellos con la mano grosera de la sobreexcitación sexual daña torpemente la relación entre chicas y chicos. En palabras de Jordi Serra, “no se les maltrata atándolos con una cadena, pero se les esclaviza sumergiéndoles en un mundo irreal”.

Tihamer Toth decía que la castidad es la piedra de toque de la educación de la juventud. Por la intensidad y vehemencia del instinto sexual, esta virtud es de las que mejor manifiesta el esfuerzo personal contra el vicio. Quizá por eso la historia es testigo de que el respeto a la mujer siempre ha sido un índice muy revelador de la cultura y la salud espiritual de un pueblo.

Autodominio sobre la imaginación y los deseos

Igual que el uso inadecuado del alcohol conduce al alcoholismo, el uso inadecuado del sexo provoca también una dependencia y una sobreexcitación habitual que reducen la capacidad de amar.

Y de manera semejante a como el paladar puede estragarse por el exceso de sabores fuertes o picantes, el gusto sexual estragado por lo erótico se hace cada vez más insensible, más ofuscado para percibir la belleza, menos capaz de sentimientos nobles y más ávido de sensaciones artificiosas, que con facilidad conducen a desviaciones extrañas o a aburrimientos mayúsculos.

Sobrealimentar el instinto sexual lleva a un funcionamiento anárquico de la imaginación y de los deseos. Cuando una persona adquiere el hábito de dejarse arrastrar por los ojos, o por sus fantasías sexuales, su mente tendrá una carga de erotismo que disparará sus instintos y le dificultará conducir a buen puerto su capacidad de amar.

—¿Y no hay otra solución que reprimirse?

Pienso que no es tanto cuestión de reprimir ese impulso como de encauzar bien los sentimientos. Basta que la voluntad se oponga y se distancie de los estímulos que resultan negativos para la propia afectividad.

Es preciso frenar los arranques inoportunos de la imaginación y del deseo, para así ir educando esas potencias, de manera que sirvan adecuadamente a nuestra capacidad de amar. Entender esto es decisivo para captar el sentido de ese sabio precepto cristiano que dice “no consentirás pensamientos ni deseos impuros”.

Quien se esfuerza en esa línea, poco a poco aprenderá a convivir con su propio cuerpo y con el de los demás, y los tratará conforme a la dignidad que poseen. Gozará de los frutos de haber adquirido la libertad de disponer de sí y de poder entregarse a otro. Vivirá con la alegría profunda de quien disfruta de una espontaneidad madura y profunda, en la que el corazón gobierna a los instintos.
SEXO EN LA PAREJA
Actualmente, en la sociedad occidental, cada vez hay más parejas que ven en el coito anal una alternativa válida para disfrutar del sexo.
Los estudios revelan que hoy en día, mujeres y hombres confiesan disfrutar del sexo anal. Aproximadamente el 40% de las parejas heterosexuales lo han intentado al menos una vez y alrededor de un 20% de parejas lo practican con regularidad. Entre la comunidad homosexual el porcentaje de parejas que efectúan el coito anal se eleva al 50% de las mismas.
Frente a estos datos que revelan que gran cantidad de hombres y mujeres consideran la práctica anal como opción placentera y divertida, hay muchas personas que lo consideran un tabú, una acción sucia, perversa y dolorosa.
El tabú anal inhibe en muchas personas el poder aprender acerca del uso sexual del ano.
Que sea doloroso o no, depende de varios factores que determinarán su placer; no sólo es imprescindible que la persona desee realmente hacerlo. En especial, la primera vez, se debe tener en cuenta el cuidado con que se haga y si no se toman las precauciones necesarias puede ser una actividad de alto riesgo.
La creencia de que el coito anal tiene que doler es un mito persistente y dañino. Lo mismo que en cualquier parte del cuerpo, el dolor indica que algo está mal. Ante una introducción anal, los músculos anales, como reflejo defensivo, se contraen y habrá dolor si no se espera a que estos músculos se relajen.
El orificio del ano está rodeado por dos anillos musculares, los esfínteres, que tienen un funcionamiento independiente. El esfínter externo es controlado por el sistema nervioso central y se puede tensar y relajar cuando se desee. En cambio el esfínter interno es controlado por el sistema nervioso autónomo, que gobierna entre otras funciones la respuesta al estrés. El músculo se contrae respondiendo ante el temor y ansiedad aunque la pareja pasiva esté tratando de relajarse. Cualquiera puede aprender gradualmente a controlar el esfínter interno voluntariamente con el fin de relajarlo. Para ello, un contacto diario con el ano insertando por ejemplo un dedo hace que el músculo se vaya adaptando.
Si hablamos de placer, la más alta concentración de terminaciones nerviosas está alrededor del orificio anal. La porción interna del ano responde mayormente a la presión. En los hombres, obtienen a través de la estimulación anal, la estimulación de la próstata, que se localiza a unos 2 cm. de profundidad de la pared anterior del recto. El masaje prostático con dedo, objeto o pene, puede ser una gran fuente de placer. También proporciona grandes dosis de placer el extremo inferior del pene o “bulbo”, siendo estimulado indirectamente en casi todas las prácticas anales.
Hay muchas formas de disfrutar eróticamente el ano; estimulando el ano de la pareja durante el coito o mientras se manipulan los genitales de la pareja, el método oral-genital conocido como Rimming, y la penetración anal insertando un vibrador, dedo o pene en el orificio anal.
El sexo anal no es una actividad de acceso y disfrute inmediato. La penetración nunca se debe forzar. Es importante dilatar el esfínter anal lentamente y con mucho lubricante. Lo mejor es empezar con la introducción de un dedo para que se vaya adaptando el orificio y tras repetidos intentos probar con dos dedos hasta pasar a la introducción del pene.
El placer anal se consigue con una estimulación adecuada y gradual. Se puede llegar al orgasmo por la cercanía de las zonas erógenas primarias, aunque la mayoría de las personas requieren estimulación genital directa para alcanzar el orgasmo. Las mujeres pueden llegar a alcanzarlo a través de las contracciones de los músculos pélvicos y los varones responden a la estimulación de la próstata y del bulbo del pene.
El sexo anal puede ser una actividad segura y placentera pero puede tener sus riesgos (desgarros, infecciones, contagio de ETS y VIH) si no se toman las medidas oportunas. Es necesario que en todas las prácticas anales se use LUBRICANTE y PRESERVATIVO.
¿Por qué el riesgo es mayor en las prácticas anales? El ano es un órgano que está contaminado con muchos microorganismos, es más rígido y menos elástico que la vagina y no tiene lubricación. Por todo ello, con la fricción ocurren mayores micro traumatismos, puede producir desgarros musculares, y se incrementa el riesgo de infección no solo local, ya que las micro fisuras posibilitan el micro sangrado en el pene y ano con el consiguiente elevado riesgo de enfermedades de transmisión sexual y del virus VIH.
El uso de preservativo y abundante lubricante de base acuosa, reduce la fricción y ayudará a la penetración sin dañar el preservativo.

Riesgo de infección si se pasa del sexo anal al vaginal directamente. Siempre hay que cambiar antes el preservativo y lavar todo lo que haya estado en contacto con el ano, porque de lo contrario podría contaminarse la vagina con flora bacteriana proveniente del recto.
-Riesgo de posible embarazo; puede ocurrir si el semen queda en la superficie del ano, baja por el perineo (zona entre ano y vagina) y se introduce en la vagina. Según un estudio en Inglaterra, un 8% de embarazos se produjeron de esta manera.
Por último, no sólo es importante evitar los riesgos con las precauciones adecuadas, además es recomendable considerar las siguientes reglas para garantizar un mayor placer en las prácticas anales:
- Comunicación: Las dos personas deben estar de acuerdo y desear llevar a cabo la práctica anal. Es muy importante que la persona pasiva comunique su agrado o malestar para que el acto sea agradable y placentero para ambas personas.
- Relajación: Los músculos que rodean el ano deben estar relajados, para ello es esencial una estimulación paulatina y con tranquilidad.
Nunca movimientos bruscos que ocasionarían desgarros.
- Paciencia: Realizar la penetración gradualmente, de manera cuidadosa y suave. Conveniente dilatar con algo de poco tamaño como un dedo antes de introducir el pene.
- Higiene: Para que resulte ameno, la persona penetrada debe haber evacuado antes para que la última parte del colon esté lo más limpia posible o bien llevar a cabo un lavado profundo en la zona.

El sexo anal no es una opción que interese a tod@s, pero sí a much@s, una manera como cualquier otra de disfrutar del sexo.

LA SEXUALIDAD

Sexualidad
La palabra sexualidad no designa solamente las actividades y el placer dependientes del aparato genital, sino toda una serie de excitaciones y actividades existentes desde la infancia, que producen un placer que no puede reducirse a la satisfacción de una necesidad fisiológica fundamental y que se encuentra también a título de componentes en la forma llamada normal del amor sexual.

El amor humano no tiene que ver con el sexo solamente, el sexo es una de las cosas importantes que se da en el amor.

Todos los individuos tienen sentimientos, actitudes y convicciones en materia sexual, pero cada persona experimenta la sexualidad de distinta forma, porque viene decantada por una perspectiva sumamente individualizada. Se trata en efecto, de una perspectiva que dimana tanto de experiencias personales y privadas como de causas públicas y sociales.

No podemos conocer la sexualidad humana, sin tener en cuenta sus múltiples dimensiones. El aprendizaje de la sexualidad en todas sus facetas no sólo se reduce al conocimiento del individuo y de la naturaleza del ser humano, sino que también viene determinada por el medio en que se encuentra.
sexualidad es un tema que ha despertado el interés del hombre, desde los tiempos primitivos a nuestros días; y su estudio contribuye a una inmejorable preparación para el afrontamiento de distintos cambios sexuales, tanto fisiológicos como conductuales que se producen a lo largo de la vida.
ORGASMO FEMENINO

No tener orgasmo es peor que la abstinencia total. Me hace sentir deprimida y desanimada. La mayoría de los hombres parece suponer que las mujeres no necesitan el orgasmo igual que ellos."

Por desgracia, la historia, como ya lo hemos comentado en varios artículos de esta edición, no ha sido benévola con la sexualidad femenina. La mentalidad coercitiva de los ayeres condenó al placer femenino como "pecado e inmoralidad", ocasionando una serie de falsas creencias que van en contra de la salud de la mujer. En México de cada 10 mujeres, 6 han sufrido algún tipo de anorgasmia, disfunción que origina varios padecimientos de diferente índole psicológicos y físicos.

La falta de educación sexual puede continuar afectando la salud de la mujer y la información es el medicamento más eficiente que conocemos para este mal, así es que este artículo nos llevará, sin ser una receta, a presentar al orgasmo, un placer conocerle...

¿Qué es el orgasmo?

"Siento, poco antes, un tremendo incremento de la tensión y una deliciosa sensación que no sé describir. Luego, el orgasmo es como la excitación y la estimulación que he estado sintiendo, aumentada durante un instante cien veces."

Tras un estímulo sexual efectivo, que puede ser desde tener contacto erótico con la pareja, un sueño erótico o a través de la masturbación, la excitación se presenta y va subiendo hasta que se alcanza una sensación muy placentera: el orgasmo, conocido también como clímax.

El orgasmo, el "estornudo del amor", por su brevedad en la que ocurre -normalmente dura unos segundos-, es un momento de placer máximo.

Desde un punto de vista biológico se presentan rítmicas contracciones musculares que al desencadenarse producen una intensa sensación física seguida de un rápido relajamiento. El orgasmo de la mujer se caracteriza por contracciones simultáneas y rítmicas del útero, el tercio exterior de la vagina y el esfínter anal. Las contracciones van desde tres hasta quince. Se intensifica el rubor sexual y se contraen otros músculos del cuerpo.

Desde un punto de vista psicológico, el orgasmo es un instante de goce y de suspensión de la actividad mental; es decir la mente se repliega sobre sí misma para disfrutar de tan íntima experiencia.

¿Cuántas clases de orgasmo existen?

Existen diferentes opiniones sobre el orgasmo femenino. Sin embargo y concretando, actualmente podemos hablar de tres fuentes de estimulación sexual -hay autores que hablan también a la obtención del orgasmo con la estimulación de los pezones-. Es importante destacar que el orgasmo es una experiencia individual y uno nunca es igual a otro, cada mujer tiene su propia percepción, por tal motivo no se puede decir cuál es mejor ni cuál causa más placer.

Orgasmo clitórico.- Este orgasmo se alcanza al ser estimulado el clítoris (éste es como un botón pequeño, localizado entre los labios menores y, parece, su única función es: brindar placer). Un gran número de mujeres alcanzan el orgasmo sólo por esta vía a través de la masturbación.

Orgasmo vaginal.- Como lo indica su nombre, es a nivel de la vagina y la penetración del pene o juguetes sexuales permiten alcanzarlo.

Punto G.- La estimulación del Punto G (que se encuentra dentro de la vagina), produce un tipo de orgasmo que nada tiene que ver con el obtenido a través de la estimulación clitórica; es un orgasmo en donde no se constituye ninguna plataforma orgásmica y en el que el útero, en vez de elevar y dilatar la parte inferior de la vagina, se inclina hacia a bajo a la par que se comprime la parte superior de la vagina.

La mujer multiorgásmica

Tras el primer orgasmo, deseo ser excitada y experimentar otro casi inmediatamente. Soy capaz de sentir varios en una sola sesión."

Los estudios sobre el tema han arrojado resultados muy interesantes, los cuales callan a las voces que perpetraban el goce sexual sólo para los hombres. Incluso los discursos de médicos afamados del siglo XX se han tenido que guardar como documentos de las barbaridades médicas. Uno de los resultados es que las mujeres tienen la capacidad multiorgásmica: sí, así es, se pueden experimentar más de un orgasmo en un encuentro erótico

Lo más difícil para alcanzar más de un orgasmo es lograr el primero, después de ahí el camino sólo es de dedicación y estímulos sexuales.

Algunas consideraciones importantes de tomar en cuenta a favor del placer

  • Más de la mitad de las mujeres, independientemente de la experiencia que tengan, no alcanzan el orgasmo por la sola penetración. Algunas experimentan el orgasmo con la estimulación de clítoris.
  • Algunas mujeres no alcanzan el orgasmo porque sólo piensan en alcanzarlo en lugar de vivir las sensaciones y gozarlas.
  • Es importante que para alcanzar un orgasmo una mujer tenga estímulos sexualmente efectivos. Las palabras, las caricias, la estimulación de zonas erógenas como los pezones, las nalgas o la nuca son importantes.
  • Las mujeres pueden buscar su propio placer a través de la masturbación, con lo cual distinguen cuáles zonas de su cuerpo les brindan placer al ser estimuladas.
  • La comunicación con la pareja es fundamental.
  • Para experimentar un orgasmo durante el coito, la posición en donde la mujer está encima del hombre permite mayor libertad para controlar el ritmo y la profundidad.
  • Las mujeres suelen ser más auditivas: las frases amorosas y candentes le excitan.

Las mujeres aún tienen camino para recorrer en la conquista del placer. Hasta el momento, las pautas están dadas gracias a las investigaciones, lo que sigue es búsqueda... de ellas mismas y de quienes compartan su vida erótica en busca del amor y del placer.

Tags: sexualidad

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